La guerra de Osetia:
La Guerra en Osetia del Sur de 2008 fue un conflicto armado entre Georgia, de un lado, y las repúblicas separatistas pro-rusas de Osetia del Sur y Abjasia y la misma Rusia de otro. Empezó el 7 de agosto de 2008. Los combates se iniciaron en Osetia del Sur, con la Batalla de Tsjinval, extendiéndose posteriormente a otras regiones de Georgia y al Mar Negro. Según fuentes rusas, Georgia denominó a la operación en Osetia del Sur «Campo Limpio» (en ruso: Чистое поле). Según los datos de las mismas fuentes militares rusas, Georgia planeó una operación similar para Abjasia, con el nombre en clave «Roca» (en ruso: Скала), pero ésta fue paralizada por la reacción de Rusia. Los primeros enfrentamientos se produjeron cuando el presidente georgiano Mijeíl Saakashvili ordenó a su ejército recuperar el control del enclave osetio, independiente de facto desde 1992, pero calificado por Georgia como rebelde y perteneciente de iure a su territorio.[25] En función de los acuerdos de paz que pusieron fin a la Guerra Civil Georgiana, estaban presentes en la república separatista fuerzas de paz de Rusia. Estas tropas tomaron las armas de lado osetio al poco de desencadenarse los combates, así como nuevas divisiones del ejército ruso que cruzaron la frontera internacional constituyendo, según Georgia, una declaración de guerra implícita contra su país. En el mismo bando que rusos y surosetos participaron fuerzas de la república separatista de Abjasia, tanto en Osetia del Sur, enviando voluntarios a combatir a los georgianos, como en la propia Abjasia. El 12 de agosto Dmitri Medvédev decretó el fin de las operaciones militares rusas en territorio georgiano y posteriormente aceptó el plan de paz propuesto por la Unión Europea, que conllevaba la retirada de ambos bandos a las posiciones anteriores al comienzo del conflicto.[26] El mismo día, Georgia presentó una denuncia contra Rusia en la Corte Internacional de Justicia, por violación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial.[27] [28] Por su parte la Fiscalía de Rusia abrió un «expediente por genocidio» para investigar las muertes en Osetia del Sur durante el ataque georgiano. Rusia tiene intención de demandar a Georgia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El comienzo del conflicto
En marzo Osetia del Sur solicitó nuevamente el reconocimiento internacional de su independencia, al igual que Kósovo. Georgia acusó a Moscú de fomentar el separatismo. El 20 de abril fue derribado un avión georgiano no tripulado sobre cielo abjasio, Moscú negó su implicación pero investigaciones de Naciones Unidas la confirmaron. Georgia acusó a Rusia de incidente internacional, mientras que Moscú respondió afirmando que Georgia inflamaba tensiones. El 29 de abril Rusia aumentó su contingente argumentando el peligro de una invasión georgiana, acusando la OTAN a Rusia de inflamar tensiones. Fuerzas abjazas afirmaron que abatieron dos aviones espía, negado por Georgia, que contestó que eran maniobras de Moscú para instigar una guerra. A finales de abril, Putin manifestó que apoyaba la autonomía de Abjazia dentro de Georgia. En mayo de 2008 tanto Rusia como Georgia aumentaron su presencia militar en Osetia del Sur. En julio, aviones rusos violaron el espacio aéreo georgiano, Georgia retiró su embajador en Moscú como protesta. El 2 de agosto las autoridades sudosetias acusaron a Georgia de 6 muertos y 7 heridos en Satikari. Georgia manifestó que seis de sus policías habían sido heridos por una mina puesta por guerrilleros osetios el 1 de agosto. El presidente Saakashvili anunció por televisión haber tomado una dura decisión, refiriéndose a la declaración de alto el fuego unilateral. Pocas horas después, se inició el conflicto. El representante georgiano en la OSCE afirmó: «No es una acción militar, es una operación anti-criminal, para proteger a nuestros civiles pacíficos, tanto georgianos como osetios». Bruce George, miembro británico del Parlamento y relacionado con temas georgianos, afirmó: «Los rusos estaban provocando desde hace tiempo y no dudo que hayan alentado a los separatistas para que iniciaran un ataque». En agosto de 2008 la situación en la región se desestabilizó. Tsjinval fue blanco de intensos tiroteos por parte de los francotiradores georgianos; según medios de información rusos, incluso usando lanzagranadas. Durante la noche del 7 a 8 de agosto de 2008, las fuerzas armadas de Georgia comenzaron una ofensiva que, según las autoridades de Osetia del Sur, constituye la declaración de guerra. Georgia empezó a atacar Tsjinval y varios pueblos que lo rodean con sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes BM-21 Grad, tanques y aviones de combate. Osetia del Sur denunció una limpieza étnica mientras protestaba porque los georgianos no dejaban siquiera actuar a las ambulancias. Hubo reportes de que un convoy con ayuda humanitaria fue bombardeado. Las autoridades osetias cifraron inicialmente en 1400 las víctimas civiles de la agresión georgiana. Georgia, mientras tanto, movilizó a sus reservistas y el 11 de agosto el Parlamento georgiano aprobó una declaración de estado de guerra con una duración de 15 días.
Despues de la guerra
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, convocado urgentemente por Rusia, no consiguió acordar una declaración sobre el ataque georgiano en Osetia del Sur. Tanto Rusia como Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros, pidieron en sus declaraciones una solución pacífica al conflicto. Algunos analistas creen que este conflicto fue planeado por Georgia para poder entrar en la OTAN, ya que para ser miembro de esta organización un estado no puede tener problemas territoriales pendientes de solución. Según los mismos, no se descarta por tanto que Abjasia sea el siguiente objetivo de Georgia. De hecho el 13 de agosto el coronel general Anatoli Nogovitsin, subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, mostró en una conferencia un mapa de Abjasia, encontrado por las fuerzas abjasas, con esquemas detallados de invasión de esa república. Según Nogovitsin la intervención de Rusia habría abortado la ofensiva georgiana. El 8 de agosto Rusia envió refuerzos para ayudar a las fuerzas de paz rusas, que sufrieron importantes pérdidas (alrededor de 13 muertos y 70 heridos). Rusia acusó a las fuerzas de paz georgianas de disparar a sus compañeros rusos.
Georgia ha dejado de retransmitir canales de televisión rusos. En el territorio georgiano los sitios web de la zona .ru no están disponibles. Según una importante cadena rusa las conversaciones telefónicas en Georgia están intervenidas. En conversaciones privadas pueden intervenir abiertamente terceras personas, que llaman a la persona que se encuentra en Georgia (si se trata de conversación internacional) por su nombre y la obligan a terminar la conversación. El canal estadounidense Fox News invitó a Amanda Kokoeva, una niña de 12 años que presenció el ataque a Tsjinval, a su programa. Cuando Amanda con su tia empezaron a acusar a Saakashvili del ataque y dar las gracias a las tropas rusas, el presentador del programa las interrumpió para dar paso a la publicidad. Aleksei Gromov, un representante de la administración del Kremlin, calificó la actitud del presentador como «sinvergüenza suprema». YouTube, donde fue publicado el video, fue acusado por sus usuarios de «congelar» el contador de visualizaciones del video para que no salga en las listas de los videos más vistos, además de eliminar continuamente los comentarios. El gobierno georgiano afirmó que bloqueó casi todas las cadenas de noticias y webs rusas, para evitar que sus ciudadanos viesen la «propaganda rusa». Mamia Sanadiradze, de Caucasus Online, declaró: «Nos hemos esforzado en hacer frente a la desinformación». Se considera que los medios públicos y privados están influidos por el presidente Mijeíl Saakashvili. En noviembre del año pasado, fue cerrada la cadena que defendía las ideas opositoras al presidente. El 19 de agosto el Ministerio del Exterior de Rusia expresó su perplejidad ante la total ausencia de reacciones del Occidente sobre la censura de los medios de comunicación rusos en Georgia.
Concecuencias
La situación en Osetia del Sur ya se califica de catástrofe humanitaria. El ataque georgiano, según las fuentes rusas, cobró la vida de más de 1.600 personas, la mayoría civiles, aunque el gobierno de Georgia niega esa cifra. Más de 34.000 personas han sido desplazadas de sus hogares. La principal receptora de los refugiados es la república rusa de Osetia del Norte - Alania, desde donde se distribuyen a otras regiones de Rusia. La imposibilidad de trasladar a los heridos de Tsjinval, por la ausencia de pasillos humanitarios, empeora aun más la situación. El hospital de Tsjinval está destruido. El acceso a alimentos, agua y medicamentos es muy restringido. Para paliar la situación, Rusia envió, en un primer momento, 135 toneladas de comida, 90,5 toneladas de agua potable, generadores de electricidad, complejos de filtrado de agua, y 40 toneladas de medicinas e instrumentos. Alrededor de 120 toneladas de provisiones y materiales de construcción llegan todos los días a Tsjinval. El gobierno ruso estima gastar unos 10 billones de rublos (algo más de 275 millones de euros) para reconstruir la infraestructura del país. La cifra total de los desplazados es de 100.000 personas, teniendo en cuenta el abandono casi total de la ciudad georgiana de Gori por sus habitantes. Rusia decretó la suspensión total de comunicaciones con Georgia por mar, tierra y servicios postales para la media noche entre el 8 y 9 de agosto, reanudadas en marzo de este año, después de haber sido suspendidas en octubre de 2006. En cuanto a las perspectivas de paz en un futuro, y la futura integración de Osetia del Sur dentro de Georgia, el primer ministro ruso Vladimir Putin afirma: «Es difícil de imaginar cómo, después de lo ocurrido y de lo que está ocurriendo, convencer a Osetia del Sur de que entre a formar parte del Estado georgiano». Independientemente del resultado final del conflicto, el éxito indiscutible del presidente georgiano Mijeíl Saakashvili es haber conseguido que el mundo entero vea a Rusia como un agresor. Analistas afirman que si bien el ataque iniciado por el presidente georgiano militarmente puede ser un suicidio, al ser más que previsible la respuesta rusa, se está configurando como una victoria diplomática previamente calculada, contando que siga consiguiendo que la Comunidad Internacional impida una guerra total. Analistas pusieron en duda que la aventura bélica georgiana al intentar reducir por la fuerza a la rebelde Osetia del Sur, no hubiese contado al menos con el beneplácito de los Estados Unidos, sino con su apoyo logístico. Los mismos analistas entendieron que Rusia aprovechó la situación para mejorar su posición política en el Cáucaso. Otro efecto importante fue la pérdida total de confianza en el presidente de Georgia, Mijeíl Saakashvili, por parte de Rusia. El ministro del exterior ruso, Sergei Lavrov, lo calificó abiertamente de «proyecto de Estados Unidos».